La única reserva de mono Araguato en el paísIMG_7277 - copia

Texto y fotografías: Luana Cabrera (@luanacabreradl)

El carro baja la velocidad y se detiene a orilla de la carretera. El conductor, con su esposa a un lado y sus hijos atentos en la parte trasera, se baja del vehículo y se dirige a un negocio que apenas lograba mantenerse de pie con sus cuatro palos de madera.

– “Buenos días. Dígame señor, ¿eso es un mono lo que vende? ¿Cuál es el precio?”, dice el padre de familia.

– “Se lo dejo muy barato. Para como están las cosas es una buena oferta”, le responde el vendedor.

– “¿Y es agresivo? Mis hijos lo vieron y lo quieren porque hace poco se nos murió nuestra perrita. ¿Qué se le da de comer?”, comenta el primero.

– “Estos animales se pueden domar fácilmente. Está pequeñito, mire, tiene un par de meses de nacido. Y para comer con compota es suficiente”, alega el vendedor.

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En Venezuela la venta de animales silvestres está más vigente que nunca. Es muy común observar en las carreteras principales que comunican al país de un extremo a otro todo tipo de criaturas en manos de cazadores, así como también es normal ver a personas comprar dichos animales para calificarlo como una mascota del hogar.

Entre los loros, guacamayas, cardenales y reptiles, el mono es uno de los animales más traficados en Venezuela y es quien sufre una de las maneras más trágicas para extraerlo de su hábitat.

Estos mamíferos viven en manadas de 10 a 15 individuos y al nacer se mantienen aferrados a su madre los primeros n819058237_352987_7583años de vida. Es por esto que el cazador para poder obtener a la cría debe matar primero a la madre para que suelte a su pequeño y a su vez matar también a cualquier integrante de la manada que defienda a la cría. En fin, una masacre.

Hace 30 años llegó a Venezuela un inglés, un oftalmólogo, el Dr. Philip Cordrey, que inventó los lentes de contacto permanente y, atraído por el clima tropical, decidió vivir su retiro en esta tierra.  Instalado en el Estado Cojedes, cerca de Tinaco, se enteró de la realidad brutal de la zona, el tráfico ilegal de fauna, específicamente de monos, y de las prácticas criminales que deben ser llevadas a cabo para poder quitarle un cachorro a un mono.

Aprendió de los monos, aprendió cómo cuidarlos y en su intento por eliminar esta práctica fundó el Centro de Rescate Animal Cañaote.

IMG_20161003_115313Un mono bebé es como un bebé humano y su crianza necesita de más dedicación que la crianza de un niño, además agregado a esto, toda su vida van a ser dependientes tanto física como emocionalmente de quien los cría. Los monos tienen dos estómagos, su digestión es por fermentación. En libertad pasan la mayor parte de su tiempo comiendo hojas tiernas, que ya conocen y son muy sensibles a la contaminación bacterial y o parásitos. Quien compra un mono no tarda mucho en darse cuenta en la magnitud del problema que se ha metido e intenta rápidamente deshacerse del animal. Los monos que tienen más suerte son llevados a Cañaote, que terminó siendo la única reserva en el país del mono Araguato, también conocido como mono Aullador, una de las especies más cazadas y también abandonadas.

El método del cuidado del animal que aplica este reservorio es hermoso pero a su vez es laborioso y muy delicado. Una vez el mono esté adaptado al lugar lo involucran con un grupo de entre seis y ocho de su especie para conformar una manada. Evalúan el proceso y la adaptación, y años después, una vez que el grupo de rescatistas considere que están preparados para vivir en libertad, inician el proceso para insertarlos a la selva virgen alejados de los cazadores. Es ahí cuando se les ve saltar, de un árbol a otro, haciendo su aullido típico ya en libertad, se les ve radiantes, su pelaje más rojizo que nunca, ahí van, en busca de una nueva vida, aunque antes de dar ese último brinco en el que se perderán de vista, voltean la mirada hacia lo que fue su hogar por tantos años, a esas personas que consideraron su familia por tanto tiempo. A través de esa pequeña mirada parecieran agradecer por tal esfuerzo y amor. Ahora le toca a ellos, pero no los olvidaremos.

¿Cómo ayudar?

Las personas que deciden llevar el animal al Centro de Rescate en principio se comprometen a colaborar con una IMG_2864-01mensualidad que ayudará a pagar los gastos de alimentación de su “mascota”, lo que implica el pago del personal necesario para el funcionamiento y cuidado del reservorio, el mantenimiento y construcción de nuevas jaulas y por supuesto el pago del veterinario. Pocos días después la mayoría deja de cumplir con el compromiso.

El Dr. Cordrey falleció en el 2017, sin embargo, el equipo de Cañaote sigue activo y preocupado por los más de 20 monos que aún viven en la reserva.

Muchas son las maneras de colaborar a esta loable labor. Puedes visitar el siguiente enlace: www.not-forget-me.blogspot.com para más información.

 

 

 

 

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