Por Luana Cabrera @LuanaCabreradlIMG_3713

Fotos: Skydive Caribbean @SkydiveCaribbean

¿Quién no ha soñado con hacerlo? ¿Quién no ha querido imitar a las aves y vivir la experiencia de flotar por el aire? De eso se trata el paracaidismo, de realizar el vuelo soñado de la manera más hermosa. 

Desde arriba el mundo es tan distinto: los colores son más vivos y la tranquilidad domina el espacio. La fuerza del viento golpeando el rostro y la velocidad de caída se ignoran. El cuerpo se olvida. Por unos segundos solo existe la mente flotando de cara al planeta.

Lanzarse al vacío por encima de las nubes es algo difícilmente descriptible. El sueño más antiguo de la humanidad, volar, está al alcance. Para experimentarlo solo hace falta practicar una disciplina como el paracaidismo.

Parece una locura montarse en un avión, con algo más que la ropa, elevarse varios kilómetros de altura y saltar contra todo instinto de supervivencia. Sin embargo, el paracaidismo, el deporte extremo de más alta seguridad, permite a cualquiera afrontar el miedo y disfrutar un maravilloso vuelo.

Si vivir esta experiencia está entre sus opciones, Venezuela cuenta con las condiciones e instructores certificados que podrían hacer realidad su deseo.

En principio: ¿a dónde acudir?

El lugar que los instructores considerarían idóneo para practicar este deporte está en Higuerote, Estado Miranda. Ahí se encuentra Skydive Caribbean, escuela que, recientemente, se convirtió en la única del país para instruirse en esta disciplina.

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Para Julio Planchart, paracaidista profesional con 47 años de experiencia, Higuerote es “la mejor zona para hacer saltos”. Esto, gracias a su clima. “La mayoría de las veces se mantiene estable por el viento desde el mar hacia tierra. Lo que facilita enormemente los aterrizajes”, refiere el experto. Otros factores que privilegian a Higuerote son su cercanía a Caracas y ser un lugar suficientemente amplio, alejado de edificios y de líneas de alta tensión. En cuanto al avión que utiliza esta escuela, Planchart explica que es mundialmente reconocido como uno de los mejores y más adecuados para el deporte debido a su seguridad, desempeño y eficiencia: un Cessna Caravan con capacidad para 20 paracaidistas que asciende desde el nivel del mar hasta la altura de salto en menos de 10 minutos.

“Saltar en paracaídas tiene que ser un acto voluntario”, dice por su lado Giancarlo Trimarchi, gerente de Skydive Caribbean. “Nunca convenzo a nadie para que practique este deporte, pero siempre planteo esto: el mar está ahí y lo probamos cuando aprendimos a nadar. Pues ahí está el cielo y sabemos volar”.

Dirigirse a esta escuela, ubicada en el aeropuerto de Higuerote, no es complicado. Está a dos horas en vehículo desde Caracas, por lo tanto, si vive en la capital -o está de visita-, no es necesario pasar la noche en el sector. También es posible, por supuesto, disfrutar un día de playa luego de vivir la descarga de adrenalina. Aunque seguramente va a querer repetir la experiencia una y otra vez.

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La aventura comienza con la bienvenida de los instructores que lo guiarán en el vuelo. El calor humano y la simpatía, sin dejar a un lado el profesionalismo, caracterizan a estos paracaidistas que desde el primer momento brindan el apoyo y la seguridad necesarios para que los nervios, si es su primera vez, no le dominen. Después de todo, habrá que dejarse caer a una velocidad de 200 kilómetros por hora desde cinco mil metros de altura.

Lo más importante es prestar atención al discurso técnico que ofrecen los expertos para saber cómo manejar su cuerpo en el aire. Asimismo, lo más recomendable, antes de saltar, es conversar con los instructores y no quedarse con ninguna duda para entender cómo controlarse mientras se cae al vacío, pues este deporte, más que un esfuerzo físico, es un trabajo psicológico.

Juan Vicente Villasana, quien lleva 10 años practicando este deporte y ha realizado más de 3.000 saltos, explica que cuando se está en el aire el cerebro y el cuerpo se independizan inmediatamente. El paracaidista se transforma en un pensamiento. “La idea es encontrarte con tu ser y experimentar ese momento de autenticidad. Es la magia más grande que pueda sentirse”.

En este sentido, Villasana tiene toda la razón. Para poder entender lo que significa volar hay que vivirlo. ¡Intentémoslo!

En primera persona, por vez primera

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Ya con el arnés puesto para realizar el salto tándem; es decir, el que se hace acoplado a un instructor, nos informan que nuestro turno ha llegado. La aeronave abre la puerta para nuestro ingreso. Entramos al avión, nos colocamos el cinturón de seguridad y nos disponemos a despegar. Respiramos profundo.

Con una docena de personas a bordo el avión se eleva. No hay turbulencia, no hay brincos. Un viaje de unos diez minutos permite observar el paisaje desde las alturas y tranquilizarse.

Se abre la puerta, entra un viento fresco, estamos a 13.500 pies de altura. El primer paracaidista salta. En ese momento tomamos conciencia de lo que estamos a punto de hacer. Todo pasa muy rápido. Nos aproximamos. No hay vértigo, solo el viento frío en el rostro y las órdenes del instructor. Después, el salto.

Durante segundos, el azul intenso del cielo parece estar dentro de los ojos. En ese momento entendemos que ya los pies no están apoyados en nada.

De pronto aparecen el horizonte, el mar y las montañas. Nada más importa, solo la magnífica sensación de volar. Pasamos a formar parte de un lugar desconocido del planeta. A pesar de que la gravedad nos atrapa, flotamos.

Vamos en caída libre, el paracaídas se abre y la fuerza del viento chocando en los oídos cambia a la serenidad de un vuelo tranquilo sobre el Mar Caribe. Sobrevolamos observando cada detalle del paisaje desde una perspectiva privilegiada. Luego, se aproxima la hora de aterrizar. La tierra se acerca y con una maniobra perfecta caminamos sobre ella.  Todos los problemas, las angustias y pensamientos negativos se han olvidado. Solo se piensa en la experiencia vivida de un vuelo soñado.

IMG_0614¿Quién dijo miedo?

El paracaidismo puede volverse adictivo. Terminas integrándote a una comunidad, a un grupo de personas que parecen tan calmadas y relajadas que se podría pensar que el salto en caída libre es un acto trivial sin ninguna trascendencia. Es difícil explicar qué significa ser paracaidista. Tal vez sea similar a vivir en una especie de meditación permanente donde no se quisiera malgastar la más mínima cantidad de adrenalina, pues la misma luego se derrochará sin reparo. Muy posiblemente, aprender a volar sea de las mejores experiencias en la vida, una sensación de la cual no te querrás desprender.

La voz de los expertos

Lo que debe saber

– Lanzarse en paracaídas requiere que la persona presente un estado de salud estable. No padecer de enfermedades cardíacas ni problemas de tensión.

– El peso máximo, incluyendo la ropa, es de 100 kilogramos.

– En Higuerote solo los mayores de 18 años pueden practicar este deporte, los menores de edad deben ir acompañados de sus representantes.

– Es preferible que la vestimenta sea ropa deportiva. No debe utilizarse sandalias, zapatos con tacón, botas o botines con ganchos.

– Es importante un buen desayuno antes de ir a la zona de saltos y mantenerse bien hidratado durante todo el día.

– Si es la primera vez que practica este deporte o no tiene un certificado que lo califique como paracaidista, el salto tándem será la manera en que disfrutará esta experiencia; es decir, un paracaidista profesional amarrado a usted lo acompañará en el vuelo

– La duración del salto en caída libre dura aproximadamente un minuto, luego, al desplegarse la canopia, puede disfrutar el vuelo durante 7 o 10 minutos.

– Para aclarar las dudas es recomendable dirigirse a las instalaciones para observar el proceso de lanzamiento y verificar que todo es seguro para cuando usted tenga la oportunidad.

– Si quiere practicar este deporte en Venezuela consulte la página web www.skycaribbean.com/es