Así fue como viví la convocatoria de Zona Radical a la Patinata navideña 2016…

Texto: Eliana Reinoso @reinoso96

Fotografía : Elizabeth Biström @lizbistrom

unspecified-76“En un futuro tú continuarás haciendo esto”, le decía Gerhard Weil a su hijo pequeño Sebastian Kekoa,  mientras íbamos en la carretera escuchando buena música, conversando y comiendo galletas ese sábado 17 de diciembre de 2016. “Un día seremos cientos de personas”. Ese día se estaba realizando una marcha política en Caracas. Admiro la determinación de este hombre para realizar la patinata, a pesar de los obstáculos. Era la 2da vez que se realizaba esta patinata, la primera vez fué en 2015 por iniciativa de Zona Radical y este año contó además con el apoyo organizacional de La Mega, Fundación Pro Surf, el artista Ronald Artx y el grupo Kombinación sumado a la buena voluntad de los participantes.

Al llegar a Los Caracas, el momento de encuentro fue como cuando visitas a tu familia en vacaciones después de un año sin verlos: al instante comenzaron los abrazos, las sonrisas, las conversaciones apresuradas contando novedades, mientras que otros aprovecharon para bajar las patinetas de sus carros y practicar.

unspecified-47Poco después de llegar, empezó el recorrido partiendo desde La Punta de Los Caracas, recorriendo la Ciclovía del Mar para llegar a la población de Anare. Todos juntos, sin competencia, disfrutando del camino, a la orilla del mar, mientras ocurría la despedida del sol. Una gama de personas de todas las edades, desde un bebé al que llevaba su padre en brazos hasta adultos, jóvenes y muchos niños.

Iba una caravana de carros acompañándonos, pendientes de quién se quedaba atrás, de quien pudiese necesitar un empujón o un trago de agua para poder continuar. Las personas ajenas al grupo que pasaban en sus automóviles también fueron parte de esto; nos miraban con entusiasmo, algunos gritaban un “¡Vaaamos! ¡Van bien!”

unspecified-13Durante los nueve kilómetros, se hicieron fotos grupales, ésas que nos quedarán a todos los que compartimos ese momento. Algunos nos paramos a descansar para después continuar. Los más experimentados iban y venían para chequear que todo estuviese bien. También nos daban sugerencias para mejorar nuestro desplazamiento en las patinetas. El trabajo en equipo estuvo siempre presente.

unspecified-39Cuando llegamos al punto final, con sonrisas celebramos el haber cumplido nuestra meta y aprovechamos para tomar varias fotos más. Todo esto sucedía mientras el atardecer le empezaba a dar la bienvenida a la noche. Cuando ésta finalmente llegó, apagamos las luces intermitentes de los autos y pudimos ver cómo las luciérnagas iluminaban las montañas. ¡Cientos de puntitos de luz! Como si una gran red de luces cubriese a estos grandes pulmones verdes que nos rodeaban. Un instante mágico que los niños disfrutaron un montón. ¿Qué mejor manera de recibir la navidad?

El cierre fue en la “Calle El Hambre” en algún lugar de La Guaira cuyo nombre no logro recordar. Lo que sí está presente en mi memoria es lo bello que era; la variedad de colores en su estructura; el buen ambiente que existía y la buena comida. Una noche de muchas anécdotas, risas compartidas y sobre todo alegría, ¡muchísima alegría! pero ya esa es otra historia…unspecified-2