Texto y fotografía: @Emilioafernandez

En los últimos años, nuestro país ha sufrido tiempos difíciles, no solo en materia económica y política, sino en todos los aspectos de la vida del venezolano. El arte y la cultura no son la excepción. Hoy en día Caracas cuenta con muy pocos espacios que se dedican a exhibir el arte de talentos emergentes y los que existen no son muy conocidos por la poca difusión que tienen.

Sin embargo, todavía hay personas que a pesar de los conflictos han logrado encontrar espacios de expresión. Han superado las barreras de las dificultades para convertirlas en oportunidades; uniendo fuerzas, haciendo proyectos y trabajando juntos para construir poco a poco el país que soñamos.

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Por eso, eventos como el asistí el fin de semana del 28 de noviembre me sacan una sonrisa y me llenan de esperanza. Porque a pesar de todo, hay gente que sigue apostando por Venezuela, haciendo lo que ama. Este es el caso del colectivo Los 3 Vigías, tres surfistas que decidieron iniciar un camino en el arte y mostrárselo al público caraqueño. Ese camino inició en su primera muestra, expuesta en una quinta de Los Chorros a orillas del Ávila, donde el público pudo disfrutar de un espacio fresco, ambientado con la música de WICKED STUDIOS y con el toque especial de Cerveza Zulia. Además, el primer día culminó con la presentación de los músicos Naty y Leo “Los Artefattos”.

El mood del lugar iba de la mano con la premisa de Los 3 Vigías “En el mar la vida es más sabrosa”, con la cual los tres amigos del océano transmiten ese sentimiento que invade a los surfistas; todas esas cosas buenas que les ha dado el deporte y el agua salada. Bajo tres estilos bien diferenciados Gabriela Benatar, Sandra Betancort y Francisco Espiño toman el mismo punto de partida revelando en el lienzo un amor por el mar que definitivamente nació con ellos.

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En el caso de Gabriela su conexión fue desde muy pequeña, sus abuelos fueron pescadores y allí comenzó la empatía con el gran azul. Más tarde, fue su novio quien la empezó a introducir al mar y al mundo del surf. “Al principio tuve una relación amor odio, hasta que agarré mi primera ola y todo cambió. Desde pequeña siempre tuve contacto con el mar, pero una vez que empiezas a surfear toda la perspectiva te cambia. Para muchos amigos ir a la playa es ‘vamos a tomarnos unas birras’. Para mí, ir a la playa es pararme a las 4 de la mañana, ver el amanecer y apenas sale el sol pal’ agua.”

Sandra, por su lado, descubrió el mundo de las olas hace menos de una década. “Surfeo desde hace ocho años; empecé tarde, pero desde que lo hice la pasión por este deporte me involucró mucho más con el mar”.

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Para Francisco el surf siempre estuvo presente: “Tengo toda la vida bajando para la playa, mis viejos son de playa todos los fines de semana y he estado conectado con el surfing desde ese momento. Veía a los panas surfeando y quería estar ahí, metido en el pico. Conviví con surfistas como Nacho Pulido y Amehd Pérez. Por eso mi relación con el mar fue desde que nací prácticamente.”

Sin embargo, a pesar de que han tenido una relación muy parecida con el océano a través del surf, son diversas las fuentes de inspiración.

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Gabriela se inspira en los paisajes representados en los wavegardens. “La mayoría de los sitios donde caen olas perfectas son lugares paradisíacos y por lo menos en el Caribe, que es donde yo más me inspiro, son lugares llenos de palmeras, con arenas coralinas y blancas, el agua caliente…. Existen otros lugares que quedan por ejemplo en Perú; son zonas desérticas, el agua es marrón y helada. Eso también se puede representar a través del arte, pero la vibra que yo quiero trasmitir es el Caribe, que es lo que nos representa como venezolanos.”

“Los wavegardens para mí son el lugar donde desearía estar todos los días. Cierro los ojos y me imagino un point perfecto y trato de plasmarlo para que la gente que no surfee sienta esa conexión que tenemos los surfistas. Hay muchas veces que sales de surfear y dices ‘Estoy curao’, las olas estuvieron demasiado buenas. Y te sientas en un atardecer, por ejemplo como el rosado, y dices: ‘hice mi día, estuvo perfecto’. Siento que todo el mundo tiene que llegar a surfear, es una sensación indescriptible; es como bailar encima del agua. Es un sentimiento que todos deberían experimentar aunque sea una vez en su vida.”

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Sandra encuentra la inspiración en la conexión con el medio ambiente, con el mar y todos esos seres que componen su ecosistema. “Lo bonito del surfing es que al conectarte tanto con la naturaleza comienzas a entenderla y a respetarla con todos sus seres y todos los elementos que la componen. Por eso una de mis series son seres marinos y la otra es geometría en el mar. Por ejemplo, ‘Geometría Marina’ son todas las formas en las conchas, los caracoles, en las olas… toda esa matemática perfecta.”

El estilo de Francisco va más hacia el realismo y la ilustración utilizando como técnica el puntillismo y la trama. La inspiración viene de los recuerdos de su infancia, tratando plasmarlos en el lienzo con elementos relacionados al mar.

“Me inspira la tranquilidad, la paz que recibes cuando entras en el mar, el tiempo de reencontrarte contigo mismo, de pensar mil cosas de tu vida, de resolver problemas. Cuando me meto en el mar me siento en mi medio, es una tranquilidad tan grande que empecé a sentir la necesidad de expresar el amor que siento por ese lugar.”

Gabriela, o como es conocida en el mundo artístico “Benatart”, cuenta que el colectivo surgió de una forma muy espontánea; como lo hacen tres amigos surfistas que comparten más que las olas. “Nos dimos cuenta que estábamos trabajando casi lo mismo, todo tenía que ver con el mar, y tras varias conversaciones decidimos unir fuerzas y sacar este estilo de arte que no lo ves en todas partes. Lo que tratamos de transmitir es ese sentimiento con las herramientas que nos ha dado la vida, que para mí son los pinceles y las pinturas”.

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Los tres artistas coinciden en que en un futuro cercano les gustaría hacer una gira nacional y cambiarle el nombre al colectivo para pasar de ser “Los 3 Vigías” a “Los Vigías” y así, sean muchos más los artistas que vuelvan sus caras al mar para que el proyecto tome más fuerza y llevar el surfart hecho en casa hacia otras latitudes

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