Texto: @KarenKeyH / Fotos: Tomás Mujica y cortesía de la banda

Una banda de chicos que toca en el estudio de enfrente les recuerda sus ensayos iniciales de hace casi cuatro años. Sueltan risas bromistas, pero a la vez simpáticas, como si se sintieran identificados con aquellos cuatro aspirantes a rockstars que prueban suerte con sus instrumentos disonantes. El técnico les hace un comentario que interrumpe su momento entretenido. Así recuerdan quiénes son y a lo que han venido: son Los Parafónicos y están grabando su primer disco.

 

Formación actual de Los Parafónicos: Thomas Porras, David Domínguez, Jesús Seijas y César Michelangeli. Foto: Tomás Mujica

Thomas Porras (voz y guitarra), Jesús Seijas (guitarra principal), César Michelangeli (batería) y David Domínguez (bajo) se han dado a conocer como Los Parafónicos. Su funky-reggae-rock los llevó a ganar el primer lugar en el Festival Kikiriwiki 2012 de la Universidad Simón Bolívar (USB). Este año han tocado en Por El Medio De La Calle, en uno de los conciertos organizados por VotoJoven y en varios locales de la ciudad capital.

Todos en la agrupación se dan el lujo de gozar de plena juventud. Y, precisamente, de su espíritu joven y fresco es de donde se han inspirado para componer los temas de Ruido y Palabras, su álbum debut, el cual se encuentra en proceso de grabación. Su carrera musical apenas comienza. Su fin último es la consolidación.

 

Acercamiento a la música

 El primer acercamiento musical de cada uno de los integrantes viene desde la infancia o entrada a la adolescencia. Thomas se relacionó con la guitarra desde muy pequeño, pues, su padre poseía cuatro modelos clásicos, entre ellas, una Fender Mustang y una Silvertone, pero no fue hasta los 12 años cuando empezó a experimentar con ellas.

Jesús siempre tuvo el deseo de tocar, hasta que a la edad de 13 años sus padres le regalaron su primera guitarra acústica. A los 14 años, David también se inició en este instrumento, pero luego quedó atrapado en las notas graves del bajo. Por su parte, César comenzó a desarrollar su pasión por la batería desde los seis años, cuando, en sus travesuras infantiles, sacudía los potes de leche a punta de palazos.

En su corta trayectoria, los cuatro han recurrido a otros para formarse como músicos. Thomas recibió clases particulares de guitarra por unos meses; Jesús participó en el Taller de Jazz de Caracas; David estudió un año en una academia musical y luego con profesores esporádicos y César, quizá, sea quien más ha dedicado tiempo al aprendizaje académico, al recibir clases de batería durante seis años con Wilkinson García, de Mixtura.

Cada uno ha ido construyendo su carrera musical individualmente, pero tienen algo en común: se han formado de manera autodidacta. En ese proceso, la improvisación y los ensayos han jugado un papel fundamental.

 

Nacimiento y estilo

Los Parafónicos se fundaron gracias a lazos amistosos y familiares muy estrechos. Thomas y Jesús fueron compañeros de clases en la secundaria. César y David, además de su pasión por la música, comparten la misma sangre: son hermanos. Y, a la vez, son primos de Thomas… Parece un trabalenguas, pero su relación es un círculo.

Los orígenes de la agrupación se encuentran al retroceder al año 2006 y llegar a la adolescencia de Thomas y Jesús, quienes formaron una banda para participar en un festival de su colegio. Entre otros nombres, “Pabilo” fue el que los identificó por un tiempo.

Para ese entonces, ninguno tenía claridad de lo que quería hacer. Pero sí estaban seguros de algo: querían tocar. Y así fue. Tocaron alrededor de un año, entre covers y temas propios, pero, a pesar de que lo disfrutaban, desconocían el camino al cual se querían dirigir.

Para el 2008, en una reunión familiar, Thomas se encontró con César, quien llevaba tiempo probando con otros proyectos musicales y le comentó sus ganas de formar una banda. Al escuchar lo que traía su primo, Michelangeli quedó convencido de que quería estrechar aún más su relación, esa vez por medio de la música.

De esa manera, Thomas, Jesús y César integraron la formación inicial. A partir de ahí emprendieron la búsqueda de una identidad, que consistía en definir un estilo musical y un nombre que los diera a conocer. En los ensayos surgieron sus experimentos con el reggae, el indie rock, el metal y la música latina. Pero nada de eso los convencía por completo.

Al tiempo, a ese trío se le sumó Alejandro Pinto en el bajo, quien dio un valioso aportepara la obtención de u

n estilo que, si bien no buscaban insistentemente, necesitaban para darle un enfoque a su trabajo. “Él era prácticamente la base funk de la banda”, comenta César. Fue así como, de manera natural y sinplanearlo, la agrupación se fue por el camino del funky-reggae-rock.

Una vez encontrado un rumbo, faltaba algo para terminar de concretar su identidad: el nombre. Una noche, en una reunión vía Messenger, todos iniciaron el proceso creativo. “Yo quería algo que terminara en ‘fónico’. Pasamos por cualquier cantidad de nombres hasta que llegamos a ‘Los Parafónicos’. Lo buscamos en Google y no había ninguna banda que se llamara así”, asegura Thomas.

Posteriormente, se sorprendieron al enterarse que la palabra “parafonía” hace referencia a sonidos paranormales. Así nacía una propuesta fuera de lo común.

 

Trabas superadas

Cuando la banda ya tenía dos años de creada, César se fue a España como parte de un convenio de estudios que obtuvo en la universidad, por lo que los chicos tuvieron que dejar de tocar por un tiempo. “Estuvimos un año sin baterista, inclusive pensamos en buscar otro”, afirma Thomas en un tono que invita a la nostalgia.

No obstante, César buscó la manera de darle continuidad a la agrupación, por lo que decidió enviar sus grabaciones desde el viejo continente. Fue de esa forma como grabaron los demos de “Atención (La Funky)” y “Súbele El Volumen”.

Los Parafónicos en plena sesión fotográfica. Foto: Tomás Mujica

Pero, por otro lado, la banda se quedaba sin un miembro. A Pinto le surgió un nuevo proyecto, uno a corto plazo, que le indujo a dejar Los Parafónicos. Se trataba de la naciente propuesta de reggae pop, Lebronch. Sin embargo, aunque Pinto se retiró del grupo, dejó un sello indestructible, motivo por el cual aún es considerado un gran amigo de la casa o, lo que ellos llaman, un “agregado cultural”.

A la salida de Pinto, se unió David, quien forma parte de la alineación actual desde hace dos años. “David es como un guitarrista que agarró un bajo, entonces su estilo es diferente, es más melódico”, arguye Thomas.

Con la entrada de un nuevo integrante y el regreso de otro, Los Parafónicos se centraron en continuar haciendo lo que más les gustaba: tocar.

 

En actividad

 Para los chicos, estar en Los Parafónicos ha significado una entrega total. Cada uno se dedica a otras áreas, como David y César, quienes siguen el camino humanístico y de las Ciencias Sociales al estudiar Filosofía y Sociología, respectivamente.

Jesús, entre planos y escuadras, aprende de Arquitectura y Thomas, aunque aún no se decide entre Cine y Música, trabaja en una productora de comerciales en la que asegura sentirse muy a gusto. Sin embargo, todos están enlazados por las notas que emanan de sus instrumentos.

Desde el año 2011, Thomas, Jesús, César y David se han dedicado de lleno a la agrupación. “Esto es como fundar una empresa: o estás 100% o no te dedicas. Al final, cuando haces una banda tienes que estar claro si es por hobby o si tú quieres vivir tocando en esa banda, que esa sea tu identidad”, explica Thomas para ratificar su compromiso.

El empeño invertido ha obtenido sus frutos. De tocar en salas de ensayo, han pasado a dar conciertos en locales y en festivales de notoria importancia. En julio de este año, participaron en el Festival Kikiriwiki de la Universidad Simón Bolívar (USB), en el que consiguieron el primer lugar.

“Cuando te dicen que ganaste algo porque a la gente le gusta lo que haces, te das cuenta que lo estás haciendo bien y te da ánimos para hacerlo mejor”, expone César ante el reconocimiento obtenido.

“Después del Kikiriwiki, empezaron a surgir un poco de cosas que nos sorprendieron”, continúa el chico de las baquetas. Luego de este premio, se sucedieron muchas actividades, como aparecer en revistas y ser invitados en el concierto de VotoJoven. Además, también participaron en Por El Medio de La Calle. Evidentemente, una puerta se abría.

 

Ruido y Palabras

Los Parafónicos han logrado sus metas a pasos discretos. En este momento se encuentran en plena grabación de su disco debut, el cual será lanzado en el 2013, contendrá 11 temas y llevará por título Ruido y Palabras. “Es un nombre que tiene un poco de ironía porque le ponemos mucho cariño a lo que hacemos, a la música y a las letras, pero a la vez lo hacemos con un sentido despreocupado”, aclara Thomas.

Para esta banda, la despreocupación significa tener libertad de composición y ejecución. “A la hora de componer, no estamos con eso de ‘somos una banda de rock, tienes que hacer un solo de guitarra”, añade el vocalista. El grupo tiene una disciplina de trabajo constante, pero sus rutinas están más basadas en la improvisación que en la estricta planificación.

Parte de este método se debe, precisamente, a su espíritu joven. “Lo que estamos haciendo tiene esa esencia juvenil, que eres un adolescente y te pones a escribir y lo que te sale es puro ruido, pero a la vez es súper válido, porque no importa la edad que tengas, igual sientes y expresas”, explica Thomas.

Casi todas las canciones de este disco -de las cuales han publicado varios demos- están basadas en experiencias de amor y desamor, siempre con su estilo funky-reggae-rock, como es el caso de “Bajo Este Sol” y “No Eres Tan Especial”. Pero también hay temas que abordan otros contenidos, como “Ciudad”, que se inspira en la caótica dinámica citadina.

De esta manera, Ruido y Palabras promete cargar de energía a los jóvenes con su esencia fresca, versátil e innovadora.

Y después… ¿qué?

 El sueño de todo músico que desee vivir de su arte es lograr la consolidación. Los Parafónicos no se quedan atrás, pues, entre sus planes está constituirse como una agrupación sólida. “Uno no puede crear una banda solamente para buscar fama, no es el enfoque de verdad. En cambio, si la fama es una consecuencia de un mérito tuyo, no hay ningún problema en aceptar lo que te mereces”, dice Thomas.

En vista de la movida musical actual en Venezuela, estos chicos están convencidos de que la mejor música de Latinoamérica se está haciendo acá. Para ellos, existe una lupa puesta en el país, como una especie de prejuicio positivo que, sin lugar a dudas, los favorece. “Se está creando una plataforma de estar aquí mismo”, comenta Thomas. Por esta razón, su norte es consolidarse desde casa para luego trascender fronteras.

 

La simpatía forma parte de su esencia. Foto: Tomás Mujica

Más alma

√Apodos: Thomas: “Reggaetommy”, el que encuentra inspiración hasta en el reggaetón / César: “Pichón”, se quedó así desde pequeño / Jesús: “Jesucio”, por ser el más tremendo / David: “Largo”, su altura lo explica todo.

√Influencias: Red Hot Chili Peppers, Incubus, Rawayana, Jack Johnson.

√Ídolo grupal: Juan Luis Guerra.

√Lo que más escuchan: Charliepapa, Tomates Fritos, Los Mesoneros, Rawayana, Red Hot Chili Peppers, Incubus, Arctic Monkeys.