Texto: @paspirgelis24 / Fotos: cortesía de @RicDominguez1

En el mundo de los deportes extremos, conocemos a muchos atletas con corazones radicales, aquellos que en su larga trayectoria se han dado a conocer por sus maniobras extremas, como lo son los skaters Tony Hawk, Mike Vallely, Ryan Sheckler y Chad Muska… Pero esta vez conoceremos a Aaron “Wheelz” Fotheringham, un atleta que no solo posee ese corazón radical, sino un alma extrema.

Este personaje, que con tan solo 21 años de edad, ha hecho sonar su nombre por todo lo alto en el skateboarding y ha logrado proezas tan grandes como sus antecesores, ha pasado toda su vida en una silla de ruedas, después de haber nacido con espina bífida.

Aaron nació el 8 de noviembre de 1991 en Las Vegas, Nevada (Estados Unidos). Se le encontró una malformación congénita del tubo neural, que se caracteriza porque uno o varios arcos vertebrales posteriores no se fusionaron correctamente durante la gestación y, por ende, la médula espinal queda sin protección ósea.

A la edad de 3 años fue sometido a tres operaciones, pero todas infructuosas. Desde entonces, ha usado una silla de ruedas, aunque utilizó muletas al principio. Sus inicios en este deporte fueron mientras él observaba a su hermano, quien  se dirigía en su BMX al parque de patinaje.  Un día él le sugirió que debería intentar montar la silla ahí. A partir de ese momento, Aaron se dio cuenta de lo que podría lograr, a pesar de su condición. Se enamoró del deporte.

Listo para la acción 

Como todo atleta apasionado, Fotheringham empezó sus entrenamientos de tiempo completo. Meses después, recibió de sus padres una silla de ruedas especiales para este deporte, con cuatro suspensiones en sus cuatro ruedas y con llantas de bicicleta de carreras. Eso le permitió llevar a cabo el mismo tipo de trucos que los skaters y bmxers, ya que la suspensión amortiguaba sus aterrizajes.

Años más tarde, Aaron obtuvo una nueva silla Colours, similar a la que él usaba, pero esa vez con ruedas distintas, con un cuerpo de aluminio y titanio que  lo ayudaba a mejorar sus trucos en un nivel mucho más alto. Esa silla fue hecha especialmente para él por la misma empresa que crea esas sillas especiales.

Superando retos

A los 14 años, llevó a cabo su primer logro: se convirtió en la primera persona en realizar con éxito una voltereta hacia atrás en una silla de ruedas (back flip). Además, realizó otros trucos, como el aerial (180 grados sobre su eje) y el “flair”, una fusión del back flip con el aerial. Llama a su estilo “hardcore sitting” (sentado en duro).

Luego de hacerse conocer en este mundo, a Fotheringham le llegaron varias propuestas, entre ellas las de participar en el famoso Nitro Circus, un show de deportes extremos que se transmite por televisión. Además, le propusieron participar en los X Games.

Tales propuestas lo ayudaron a reforzar su confianza, consiguiendo una nueva hazaña en su silla de ruedas: el doble backflip. Así, se ganó la entrada en el libro de Récord Guiness, por ser la primera persona en realizarlo.

Recientemente, “Wheelz” Fotheringham participó en el Mega Ramp en Río 2012, demostrando sus habilidades en la silla y dejándole claro a todos que su condición no es un impedimento para hacer lo que lo apasiona.

Ahora, Aaron asesora y ayuda a otros a intentar trucos en sillas de ruedas, pero, ante todo, les enseña que no existen limitaciones en los sueños que quieren alcanzar. Los ayuda a superarse como individuos. Les exige llevar un casco, pues él ha sufrido varias lesiones al realizar estos trucos, de las que se destaca una fractura de codo.

Aaron “Wheelz” Fotheringham tiene su propio lema que sigue fielmente: “no importa cuantas veces te caigas…levántate y vuelve a intentarlo”.