CURVAS FUERTES

Texto: Tito D’aloia / Fotos: @RicDominguez1 

 

Ante el escepticismo de quienes cada vez son menos, el skateboarding es un deporte en toda la extensión de la palabra. Como toda disciplina deportiva, requiere de una profunda dedicación y destreza para poder adentrarse en un mundo donde la preparación debe ser ardua y constante, si se desea patinar lejos.

Para comprobarlo, nos encontramos con Ricardo Domínguez, fotógrafo profesional de deportes extremos, con empanada y cámara en mano, en la estación Gato Negro del Metro de Caracas. El hecho que sea un sábado a las 7 am, no nos detiene. Él está listo, pronto y alegre para una prometedora jornada.

A su lado, se encuentra Jonathan Mecia, quien, a simple vista, refleja los años de guerra transcurridos entre sus cuatro ruedas y el asfalto. Se apoya en dos muletas, escoltas de su recuperación, tras un accidente sufrido meses atrás en una válida deDownhill en Maracay.

Cuál niño entusiasmado, el veterano casi olvida sus apoyos mientras nos lleva a cruzar la calle con los integrantes del colectivoVenezuela Longboard Movement, (VLM o “Viva la Mierda”). Ellos acuden todos los sábados, religiosamente, a desafiar con sus patinetas, la carretera que une a la “la ciudad de los techos rojos” con el principal balneario de la región, La Guaira.

 Downhill, rodando duro

 

Para la práctica del longboarding, se requiere de trayectos asfaltados y empinados, que permitan desarrollar la velocidad suficiente para el desplazamiento de la tabla.

Los estilos de esta disciplina son muchos y están en constante evolución. Según la Asociación Deportiva Internacional de Gravity (IGSA, por sus siglas en inglés), ente rector a escala mundial, en este deporte se manejan las siguientes categorías:

Carving: consiste en avanzar, haciendo giros de izquierda y derecha y dando impulso a la tabla de una forma parecida alsnowboard o surf. Se puede hacer en terreno llano, aunque es preferible en pendiente, para utilizar el impulso gravitacional.

Sliding: es la técnica de derrapar con la tabla en forma controlada, cuando las ruedas pierden tracción con el pavimento. Además de ser una técnica para reducir la velocidad, es una modalidad en sí misma. Se utilizan guantes especiales con una base plástica o de fibra, que permiten apoyar las manos en el pavimento mientras se está derrapando.

Down Hill: se trata de bajar lo más rápidamente posible por carreteras muy inclinadas. Es una modalidad muy arriesgada y radical, por lo que se utilizan protecciones que incluyen cascos integrales, trajes de cuero y los guantes anteriormente mencionados, pues se utiliza el slide para reducir la velocidad al entrar y salir de las curvas.

Slalom: consiste en carreras por pendientes, en las que se debe esquivar conos colocados, de manera que los corredores demuestren la mayor rapidez, sea para esquivarlos o para seguir las indicaciones del camino.

Freestyle: se trata de hacer trucos similares a los del skateboarding, además de los propios del sliding u otras categorías dellongboarding. Permite a los skaters hacer una interpretación propia de la disciplina, conjugando diversos estilos y categorías.

Montaña, playa, barranco

Inaugurada en enero de 1845, la Carretera Vieja Caracas-La Guaira representó la principal vía de acceso entre las dos poblaciones. A partir de 1954, con la construcción de la autopista, el flujo vehicular disminuyó y la carretera fue parcialmente abandonada, formándose diversas barriadas en sus adyacencias. El tiempo hizo mella, deteriorando la vía.

Sin embargo, la misma fue totalmente restaurada y habilitada, debido al cierre de la autopista para la reconstrucción del Viaducto 1. Con la finalización de las renovaciones y la autopista restablecida, el tráfico regresó a su anterior normalidad, dejando una Carretera Vieja asfaltada, restaurada, pero nuevamente poco transitada.

Es necesario reseñar estos hechos para entender cómo fue el génesis –de forma colateral y sin intención alguna- de una de las pistas más importantes del Circuito Nacional de Patinetas de Alta Velocidad.

“Los Caraqueños y todos los skaters que hacemos vida en la capital o en La Guaira, somos afortunados de tener un circuito tan maravilloso como la Carretera Vieja”, comenta Jonathan Mecia, mientras recorre el camino.

Este es un circuito único, lleno de curvas y pendientes de gran nivel, que permiten tanto al más profesional como al más novato, hacer un recorrido emocionante, en pleno contacto con la naturaleza que te rodea”.

El circuito consta de 25 kilómetros y cuenta con más de 30 curvas y diez pendientes empinadas. Fallas en el terreno provocaron la erosión del asfalto, presentando desniveles en muy pocas zonas. Además, ciertas partes del camino están hechas de cemento, lo que dificulta la continuidad y obligan a frenar la bajada.

El trayecto se divide en tres etapas: la primera consta de 8 km, que van desde el Puesto de Guarda Parque “Trinchera” hasta el Puente de Guerra. La segunda va del puente a la intersección, que divide el camino entre Montesano y Marlboro, dos poblados aledaños. Allí se recorren unos 10 km. La última se desarrolla desde la intersección hasta el último Puesto de Guarda Parque, ubicado en el barrio Marlboro de la parroquia Carlos Soublette (Estado Vargas).

La primera etapa ofrece un túnel vegetal, caracterizado por la humedad en la pista, lo que permite una mejor maniobra en las curvas, ideal para realizar sliding. La segunda, presenta una trayectoria más elíptica. Las partes del camino hechas  en cemento y la erosión del asfalto añaden condimento a este espacio, donde el nivel de exigencia incrementa a medida que la concentración y la destreza llegan al límite.

La tercera etapa se caracteriza por las pendientes rectas, que permiten que los corredores alcancen alta velocidad, lo cual representa una mayor exigencia en la frenada. En una jornada normal de entrenamiento y sin el equipo necesario para condensar la aerodinámica a favor, los VLM logran superar con facilidad los 90 Km/h.

 La Semilla, el Crew

La traducción del término crew es “equipo”. Contando con la voluntad y las ganas de llevar la disciplina a una escala superior, los patineteros de Venezuela se han enfrentado con asfalto, viento y marea para poder surgir. No obstante, el mayor impedimento ha sido la desorganización y la falta de apoyo.

Venezuela Longboard Movement fue una de las primeras iniciativas para organizar el deporte y llevar el longboarding a la altura profesional que hoy en día manifiesta. Cuando nos referimos a Jonathan Mecia como un veterano, hablamos de un resteado, ya que ha hecho del Downhill un estilo de vida, bajo la bandera de su bien amado Crew.

“En el mundo nos conocen como el secreto mejor guardado del Caribe y yo les digo que un secreto ya no somos. El éxito que está teniendo Venezuela en todas las ramas deportivas no es casualidad y tampoco un secreto. Estamos recogiendo los frutos que muchos deportistas, con arduo esfuerzo, amor y dedicación hemos sembrado para que las futuras generaciones tengan mayores y mejores oportunidades”, comenta Jonathan.

Además de ser pionero en el Downhill, Jonathan Mecia, de 40 años de edad, es actualmente el presidente de la Asociación Venezolana de Carrera de Patinetas de Velocidad y el entrenador de la Selección Nacional de Down Hill. “Vamos a representar a Venezuela en las válidas del IGSA, que se disputarán en Colombia y Argentina. Hay mucho talento nacional y tenemos un gran futuro por delante”, cierra Mecia, a pecho inflado.

Fotografía Radical

Para dar fe de las proezas que los VLM realizan sobre el asfalto, es necesario conseguir a alguien tan radical como lo pueda ser un patinetero. No solo es temerario aquel que desafía los límites de la velocidad con una tabla, sino también aquel que la desafía con una cámara, internándose en la acción.

Para Ricardo Domínguez, profesor universitario y artista plástico graduado de la UCV, pararse en medio de una carretera a fotografiar, mientras una estampida de skaters le pasa a pocos centímetros de su humanidad, no representa riesgo alguno. Forma parte sus gustos, de sus creencias y de su pasión por alcanzar la toma perfecta.

“Me llama la atención lo que sienten los patineteros mientras corren el circuitoEn el Downhill, la fórmula para una buena toma se logra cuando se refleja lo radical del deporte; la velocidad que se imprime y la calidad de las maniobras, así se obtiene la fotografía perfecta”, comenta.

Como fotógrafo profesional, Ricardo ha participado en citas deportivas de gran importancia como los ISA, World Surfing Games, entre otros. “Obtengo mi conocimiento a partir del ensayo y error, veo la fotografía como un disfrute, como un estilo de vida”, concluye.

Jonathan Mecia, Iván González, Eduardo Herrera, Richard Marín, Manuel Sarmiento, Gianfranco Rossi, Isaac Pérez, Sebastián Mancevich. Estos son parte de los VLM que cada sábado dejan la vida en el asfalto. Sin embargo, estos jóvenes también representan las piezas de un importante engranaje, el de nuestro país, que se une bajo una simple premisa: seguir pedaleando.